Odontología y tecnología pensadas para el servicio

Odontología y tecnología pensadas para el servicio

21/02/2025 - Javier Morena, Augusto Morena y Belén Gismondi definieron un nuevo espacio destinado a la salud bucal. Ofrecen una prestación en la que conjugan experiencia e innovación con tecnología de punta para diagnosticar, tratar y solucionar las problemáticas dentarias en cuestión de horas.

Javier Morena, Augusto Morena y Belén Gismondi han redefinido en consultorio odontológico que inició Javier. Con el fin de brindar un servicio integral de odontología, se remodeló el espacio, se crearon nuevos consultorios, y al original, se agregan las prestaciones y especializaciones de Augusto y Belén, al que denominaron Consultorio Santos Plaza. A ello, se agrega la implementación de nuevas tecnologías, lo que los posiciona en un espacio de confort profesional.

Augusto, hereda parte del prestigio de su padre. Define que “inicialmente me representó cierta presión interna, un gran desafío como todo comienzo, hasta que después te soltás”. El menor de los Morena, una vez recibido estuvo trabajando “en una clínica que me dio bastante experiencia, con mucha gente y donde no te conocen; aunque siempre estuvo en mente el volver aquí, y empezar solo (en Urdampilleta, donde concentra la mayoría de sus actividades) te pone en situación”. Por su parte, el padre muestra su alegría, “tener un hijo que ha seguido la profesión, significa que él me ha visto contento con lo que hago. Nunca le he inculcado que estudie odontología, Érica (su esposa), a los 17 años me sugirió que lo exponga en el consultorio a ver cómo era nuestro trabajo, pero lo que él podía comprender a esa edad no iba a ser lo mismo que él mismo podía observar a los 20 o 21. Realmente es un orgullo”. Agrega, que, por ser el mayor de sus hijos, “por trabajo, yo me he perdido muchos momentos de estar con él, tengo la percepción que crecimos juntos. Yo por ahí llegaba cuando él dormía, o no pude verlo en algún partido, por eso, ahora me ha devuelto la posibilidad de disfrutarlo de otra manera”.

En cuanto a las diferencias generacionales, Augusto expresa que “hay muy poco, hay cosas que han cambiado, pero hemos coincidido juntos en el cambio tecnológico”. Javier no se define como un adelantado a la incorporación de tecnologías profesionales, “es algo general, uno lo ha visto en las grandes ciudades, lo que requiere de las inversiones necesarias”.

Entre las innovaciones que ellos definen como revolucionarias a su práctica, señalan el escáner y la impresión en tres dimensiones (3D).

Javier explica que ahora, “desde que llega el paciente al sillón hasta que se va, uno le puede hacer con el escáner dental un diagnóstico de boca, como si fuera una impresión digital; puedo generarte un informe odontológico general, desde si tenés caries, sarro, alguna patología en la formación dentaria, si necesitás ortodoncia. Es decir, te llevás toda la información necesaria para decidir sobre lo que deberías hacerte”, y si se trata de reconstrucción, la impresora 3D imprime las piezas faltantes.

 

En cuanto a la prevención, la mayoría de las personas está acostumbrada a realizarse un control médico anual. Sin embargo, hay resistencias de hacerlo con nuestra salud bucal. Es Augusto quien interpreta, “aunque no sea anual, que es lo ideal, pero hay que hacérselo en forma recurrente. A la boca la usamos constantemente, por lo que es necesario prevenir, y como en todo, la prevención es mucho mejor que tener que trabajar en la solución. También existe una cuestión cultural, educativa, porque la visita al médico es algo que sí lo hacemos”. De hecho, salvo excepciones, la educación al respecto se restringe a la etapa de la educación inicial y después se pierde. Nuevamente, Augusto señala que “generalmente vienen con un miedo generalizado que son los hijos de una generación que no ha tenido buenas referencias en una relación traumática con la odontología, porque eran otros tratamientos, desde el mismo torno a una extracción, y eso se ha transmitido. Cuando un chiquito tiene miedo, generalmente se lo han transmitido los padres”.

 

El consultorio de Morena se transformó en Consultorios Santos Plaza, con una reestructuración y ampliación muy importante desde lo arquitectónico y un servicio integral. “Es algo que teníamos en agenda desde hace años”, dice Javier. Pero, “hasta que no se el instituto de mi esposa, no podíamos hacer uso de este espacio, para armar algo distinto”. En ese proceso se incluye a Gismondi, “porque parte del trabajo que yo no hago, como tratamiento de conductos, siempre se lo derivaba a Belén, de la misma manera que ella lo hacía conmigo. Augusto prefirió no armar un consultorio para él, porque casi todos los días está en Urdampilleta, y el día que atiende acá, yo no estoy, así que no tenía sentido. En esa optimización de espacios, armamos un laboratorio, sobre todo para lo que es impresión digital en 3D, realización de provisorios o placas”. En esa organización, cada uno tiene su especialidad, “porque Augusto hace todo menos ortodoncia, yo me dedico más a implantes, y Belén hace más endodoncia; además nos quedan un par de consultorios más que podrían ser alquilados en algún momento”.

Augusto decidió hacerse fuerte en Urdampilleta, “comencé en abril, me está yendo bárbaro, estoy muy agradecido; al principio iba tres días, ahora cuatro y no me alcanza. Pero un día quiero atender acá, y aprovechar para hacer algo de deportes, así que no quise enloquecerme más, con un consultorio permanente en Bolívar. Papá se va un día por semana, queda su consultorio libre, así que aprovecho el espacio de él. Por ahora quiero aprovechar el envión que me da Urdampilleta, donde hago odontología general. Si hay que hacer algún tipo de intervención, se lo deriva acá, donde alguno de los tres les dará la solución”.

 

Una de las tecnologías que ha cambiado el trabajo odontológico es el escáner, “es algo que quería hacerlo hace rato. Es una inversión la que hay que realizar, y con la llegada de Augusto era un aliciente, porque ellos están más amigados con la tecnología”, dice Javier. Agrega que “con esa práctica, por ejemplo, para hacer una reconstrucción en la que hay que tallar dientes, porque vas a poner corona o algún implante, lo que permite es escanearle la boca, se diseña en un programa de computadora, se manda a imprimir en 3D, y para la tarde el paciente tiene lista las impresiones provisorias (piezas dentales) puestas. Después hay que poner la corona definitiva, son materiales distintos; el definitivo es una cerámica y el provisorio es una resina, aunque ya están trabajando con resinas definitivas”, define pensando en lo que viene.

Augusto amplía la explicación, “luego del escaneo se diseña y se manda a imprimir, y el paciente se lleva un diente provisorio. Antes tenías que ir probando distintas piezas provisorias hasta encontrar una, o mandar a hacer un provisorio, lo que tardaba cerca de una semana, y luego se realizaban los definitivos. Se trata de ganar tiempo, de brindar un mejor servicio”. De esa manera, explican, solucionan un problema estético y funcional en, “a lo sumo en tres horas”. Además, “nosotros hacemos un escaneo, te mandamos un código QR al teléfono y vos podés observar cada detalle de lo que tenés en tu boca, con un informe detallado y posibles soluciones”.

Javier cuenta experiencias acerca de cómo ha podido explicar la proyección de un trabajo reconstitutivo, dado que “el paciente puede ver su propia boca y a la vez el trabajo que se va a realizar. Muchos, al ver su boca en ese nivel informativo, se shockean”. De esa manera, se les simplifica la forma de enfrentar un trabajo. “Con la incorporación de tecnología somos más eficientes y rápidos, con las impresiones analógicas -que todavía usamos- vos trabajás con un molde, que hasta que no lo tenés realizado, no hay manera de saber cómo quedó. Ahora vamos viendo al instante las formas de solución. Por ejemplo, una placa de bruxismo, que el paciente la perdió, yo ya tengo el molde en la computadora, y se lo hago en un rato”.

Otra cuestión en la que ponen el énfasis es en la recuperación de piezas faltantes, “uno no se da cuenta de las complicaciones que genera, por ejemplo, las partes se van hacia adelante, se acuestan, mientras que la contraparte sigue evolucionando hacia el espacio vacío, hace que las piezas se muevan, se aflojen”, dice Javier. Augusto lo lleva a lo simple, “perdés una pieza, comenzás a sobrecargar el resto, es como si te duele una pierna y hacés trabajar más la otra”.

Por último, “y a contra de nuestra profesión, porque nos quedamos sin pacientes, lo más importante es la prevención, venir a controlarse”, dice Augusto. Javier acompaña, “porque nos falta información, porque viene la familia a traer un nene que tiene con una carie en una muela de leche, y ya es una pieza definitiva, ya tuvo un problema, porque no va a cambiar esa pieza. Nosotros deberíamos recibir a los niños desde que se dejan abrir la boca, desde los dos o tres años”. Augusto profundiza: “tienen que acostumbrarse, educarse, evitar los dulces para que no tengan experiencias traumáticas, como recibir una anestesia para una extracción. Debemos fortalecer la información y prevención”.

Contacto: Rivadavia 588, Urdampilleta, TE 2314 622881 | Stos. Plaza 265, Bolívar, TE 2314 618674

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