Buenas Ondas con las noticias

15/09/2022 - Estela Santillán, de canillita a tener su puesto de diarios. La pionera de Bolívar impuso la idea de grandes ciudades. Después de 30 años, sigue llevando el reparto a domicilio.
Estela Nilda Santillán tiene una historia de casi toda una vida relacionada con los diarios. Empezó como canillita, siendo muy chica, vendiendo y repartiendo diarios en la calle hasta que logró cumplir el sueño de tener su puesto propio. La entrevistada, contó una linda historia de vida, de superación y de saber que los sueños están para ser cumplidos.
El puesto de diarios y revistas, en principio iba a tener otro nombre, según contó la propia Estela. “Como para mi era un sueño, quería que se llamara Mis sueños; pero mis amigas, sabiendo como soy, me dijeron que le ponga Buenas ondas”, relató.
Estela es canillita desde los 12 años y, junto con su padre, repartían los diarios que llegaban al comercio “Del Globo”. Cuando creció a la etapa de la adolescencia, empezó a trabajar sola y repartir diarios en bicicleta. En ese entonces, “comencé a pensar que me gustaría tener un lugar donde poder encontrarme con mis clientes, ya sea para que puedan venir a comprar, pagar y charlar conmigo”.
El proyecto siguió latente en la cabeza de Estela, hasta que fue a Buenos Aires a visitar a su hermano, quien le manifestó que le gustaría que dejara de repartir diarios, ya que tenía 18 años y le preguntó ¿qué le gustaría hacer? Estela respondió tener su propio lugar de ventas, mirando un puesto de diarios sobre avenida Libertad, ya que en el interior no había muchos y la idea empezó a cobrar más fuerza.

Hacer el sueño realidad era muy difícil; pero un amigo de Estela la ayudó para su concreción. “Mi amigo Carlitos Cabrera, con quien nos criamos juntos, me dio una mano para poder comprar el puesto. Pedí permiso en la municipalidad, para hacer todo como corresponde, en el año 1992 bajo la gestión del intendente Juan Carlos Reina. Le dije si podía traer un escaparate, es decir, un puesto de diarios y revistas y me respondió que le gustaba que surgiera algo nuevo”. Así fue que el puesto “Buenas Ondas” se convirtió en el primero en Bolívar y, durante muchos años, fue el único que hubo en la ciudad.
La propia municipalidad le cedió un plan con los posibles lugares donde podría instalar su puesto; un sitio era en la estación de trenes (todavía funcionaba el tren de pasajeros) o la terminal de micros. “Elegí la terminal, primero estuve en un lugar más pequeño y más cerca de la puerta principal”, luego se ubicó con un escaparate más grande del otro lado de la entrada y, por último, trasladó el mismo puesto a unos metros; pero del lado donde salen los micros, por avenida Fabrés García.
De la charla con su hermano a la concreción del sueño de tener su puesto propio, pasaron unos meses, en los cuales, Estela mantuvo la reserva de su proyecto. “De los puestos que veíamos en Buenos Aires, sacamos los nombres de las tres fábricas que los elaboran y compramos uno usado más pequeño hasta que después, pude adquirir esté más grande”.
Sobre su etapa como canillita, Estela vendía el diario local y los que llegaban al comercio “Del Globo”, que estaba a cargo de Mosca y Giles, repartiendo La Razón y La Nación. “Más adelante, le repartía a Mazzuca, que iba a las cuatro de la mañana a buscar los diarios al tren, cargábamos la camioneta y en el local, nos repartíamos los diarios. Los domingos, llegué a repartir 200 diarios Clarín y todo en bicicleta”.
En el puesto de diarios y revistas “Buenas Ondas” Estela estuvo todos los días durante 30 años, sólo faltó durante la pandemia; pero igual siguió trabajando porque “iba a buscar los diarios de los clientes a la ruta, por eso, no dejé de trabajar en ningún momento”, recordó.
Hoy, Estela sigue con un reparto de diarios que es chico, que “lo hago a las seis de la mañana, antes de venir al puesto y luego, tengo gente del campo que le guardo de lunes a viernes y los sábados vienen a retirarlo. Y ahora como a la zona, como puede ser Urdampilleta y otras localidades, no llegan los diarios, viene un comisionista”. El puesto está abierto en horario corrido hasta las 14 horas; pero cuando cierra y va camino a su casa, Estela va dejando otra parte del reparto que tiene desde la época de pandemia, “me decían, sobre todo los abuelos, tráeme el diario o la revista y lo sigo haciendo”.
En 30 años han pasado muchos clientes por el puesto de diarios, sobre todo gente mayor, que han estado desde el comienzo con este proyecto. “No me puedo quejar de la clientela que tengo”, dijo Estela a modo de agradecimiento.
En cuanto al oficio de vendedora de diarios, Estela consideró que “es algo más que hice en mi vida y me gustó mucho y si tuviera que volver a elegir, lo volvería a elegir. Todo con mucha alegría y mucho amor, yo no tuve la suerte de poder ir a una facultad; pero mi formación fue la calle y la gente”.
El trato al cliente en lo que es atención al público es fundamental y Estela ya lo tiene incorporado. “Yo siempre estoy con una sonrisa, de buen humor, a pesar que todos tenemos problemas; pero estoy feliz de haber hecho lo que hice en mi vida”.
Pensando a futuro, la dueña del puesto de diarios y revistas piensa seguir por más tiempo, “porque me siento joven a pesar de que me jubilé; pero me gustaría más adelante, entregar este puesto a alguien que lo cuide, lo trabaje, que lo sienta como yo, porque es mi segunda casa. Lo alquilaré o venderé, eso lo resolveré más adelante. La idea de mi hijo es que deje de trabajar; pero yo no quiero encerrarme en mi casa, además esto me mantiene activa”.
Sobre el trabajo con la venta de diarios y revistas, Estela consideró que “hoy la tecnología me comió parte del mercado” y agregó que “hasta inclusive, gente grande, con la ayuda de sus nietos o familiares, tienen las mismas posibilidades de ver o leer lo que se ofrece en papel; pero igual se sigue vendiendo. También pasa lo mismo con las colecciones que lanzan diferentes editoriales, “como juegos para niños, accesorios, juegos de cocina y la gente se engancha con eso”. Y “cuando hay alguna noticia mala, se vende más como algún accidente o problemas graves”.
El puesto de diarios y revistas “Buenas Ondas”, está abierto todos los días, en horario corrido hasta las 14 horas, en la vereda de la terminal de micros.